La factoría de prefabricados de hormigón abandonada

24 de junio, 2018 - Proyecto abierto \"Ruinas\" - Comentar -

En esta ocasión, voy a encomendarme a algunas reglas o normas del movimiento urbex, y no voy a facilitar ningún dato de localización y ubicación ni del nombre de la empresa. Solo diré algunas cosillas, y quizás después de tantas pistas escritas y visuales, quizás tú si conozcas el lugar... Y por supuesto, ni he alterado nada, ni me he apropiado de ningún bien ni objeto ni nada. Exploración pura y dura, y muchas fotos eso si. Por cierto, que dichas "normas" son estas, al que le interese:

1ª No ser visto al entrar.

2ª No forza un acceso. Si no se puede acceder, nos vamos.

3ª No robar nada, con la foto basta. 4ª No ser visto al salir.

5ªNo desvelar su ubicación. Se trata de preservarlos.



Primer asalto


Todo comienza con una obsesión e insaciable curiosidad, esa curiosidad que mató al gato, solo que si eres cauto, quedará para una formidable historia que contar. En mis andanzas filmicas con mi querido dron, pasaba muchas veces por un lugar, pues llama muchísimo la antención, aparte de que se trata de un sitio inmenso, no pasa para nada desapercibido. Pero había otro aspecto de este sitio que me hacía un "click" en el cerebro cada vez que pasaba por ahí: está totalmente abandonado, no me pude resistir... tengo que organizar una exploración a esa gigantesta factoría. Pero esto ya se pone serio, ya no es una casa abandonada, que cierto que hay que extremar las precauciones, y en esta factoría, mucho más. Mirad por ejemplo un manual para la exploración urbex. Fuí solo, nada recomendable, y tampoco avisé a nadie de a dónde iba... No soy un ejemplo a seguir, lo se! Ten eso en cuenta!

Pues me preparé como pude, con una mascarilla de papel, unos guantes finos (más que nada porque hacía frío), pantalones robustos, y mis botas de trekking... y algo de valor, me daba un miedo tremendo, pero a su vez un deseo irrefrenable de ir a explorarlo. Finalmente llego y para mi sorpresa observo que no hay ninguna valla ni cercado que impida físicamente la entrada, y ningún cartel... pues una de las mayores preocupaciones fuera. El lugar es inmenso, de una punta a otra calculo que hay alrededor de 400 metros, pues solo el patio exterior ya debe de rondar los 200 metros de largo y casi el doble de ancho. Allí tomo mis primeras fotos entre un verdadero bosque de columnas y algunas piezas que se ve estaban ya listas para llevar a algún cliente que nunca recibiría su mercancía.

Tras tomar unas cuantas fotos por el patio, me aproximo con mucha cautela hacia la nave principal, donde supongo que puede estar todo lo interesante, y donde tendría acceso a las oficinas que veía desde la carretera. Me asomo por el gran portalón y con un escalofrío detecto movimento al fondo. Son dos personas. Sin saber si me han visto, me desplazo al otro lado del portalón, y medito qué hacer. Mierda! qué mala suerte! me desplazo hacia un lateral de la gran nave a explorar que hay por ahí, mientras sigo pensando qué hacer, si irme, esperar por si esas personas se van... y de pronto tras el portalón donde me encontraba recientemente aparece una figura, por un momento se me hiela la sangre... pues si, se ve que me habían visto. La persona se dirige directamente hacia mi, y me fijo que lleva uniforme, me acerco igualmente para no parecer hostil, igual es un guarda de seguridad. Cuando ya le tengo más cerca, veo que es un guardia civil. Me pregunta malhumorado que qué demonios hago ahí, le contesto lo más cordial y educado posible que "soy fotógrafo y solo estaba haciendo unas fotos". Finalmente me conmina que me largue de allí por donde había venido, y sin más, da media vuelta y se interna de nuevo en la nave. Así que, muy apesadumbrado, decido largarme. Con el rabo entre las piernas, y con esa incómoda sensación insatisfecha, con la miel en la boca... No tuve más remedio que volver a casa.

 

 

Segundo asalto


Todos los findes de semana que me tocaba librar, me invadían los pensamientos de la factoría abandonada, obsesivamente. "Cuándo vas a volver?" Me preguntaba a mi mismo. Me imaginaba volviendo, y que la historia se repitiera, si fueran los mismos guardias civiles se acordarían y me multarían? O me llevarían detenido incluso? Y si me encontrara con delincuentes y gente peligrosa? Y si...? Los "y si?" parecían no tener fin. Pero así con todo, quería volver y terminar lo que empecé. Por supuesto volví unos meses después. Aterrorizado pero decidido.

Una vez más volví a incumplir la norma de no ir solo y de avisar dónde iba a estar. Ya sabéis, no soy un ejemplo a seguir. Os voy a hablar del "padre" del movimiento urbex contemporáneo, pues viene al caso. Se trata de Ninjalicious, y muchos le denominan el fundador de este movimiento. Detrás de este pseudónimo se escondía un fontanero canadiense afincado en Toronto que en sus momentos libres se dedicaba a explorar y fotografiar lugares abandonados. Su nombre real es Jeff Chapman, y tuvo un final bastante trágico, pues finalmente murío el 23 de agosto de 2005 con tan solo 31 años tras no superar un colangiocarcinoma (cáncer de las vías biliares). Los médicos que lo trataron, no dudaron que fue provocado al exponerse en sus largas exploraciones a carcinógenos, y a pesar de superar con éxito un transplante de hígado, Jeff Chapman nos dejó para siempre, y quedaron para la posteridad todas sus obras, su libro "Access all areas" y sobre todo, su gran humanidad.

Y allí estaba yo, apunto de entrar en la nave adyacente a la principal con mi máscara de papel armado con mi "pequeña" Nikon y el nuevo objetivo 50mm 1.4 que acababa de comprar de segunda mano. Pude explorar todo el complejo de cabo a rabo, sin ningún problema y sin encontrarme a ningún otro "visitante". Ha sido una experiencia única en todos los sentidos, pues creo que no voy a volver a repetir, al menos sin ir mucho mejor preparado, con una máscara prerapara como mínimo para asbestos, e incluso con un casco. Pero pude completar algo que quería terminar, me quedé agusto. Pero me reitero, jamás volveré a explorar de la forma precaria en que lo hice. Fábricas, factorías, hospitales y demás lugares industriales abandonados, pueden ser sitios muy muy peligrosos, no sólo por que te caiga algún cascote, o te caigas tu, sino por la contaminación química que puede haber, y por los malditos asbestos. De hecho, una de las zonas que fotografié era como una pequeña balsa de no más de un metro de profundidad y de unos 3 metros cuadrados llena de un agua negra por vete tu a saber qué sustancias, que estaba en un lugar donde parece ser experimentaban componentes para crear diferentes hormigones. Las naves y el edificio de administración ya están totalmente debastados, y prácticamente no se encuentra mobiliario alguno, sólo algún vestigio como carteles de advertencia a los empleados, planos de trabajos de algunos clientes, documentación de administración tirados por el suelo. Y poco más.

Y ahora si, las fotos Todo bien

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi primera experiencia urbex, y puede que la última... puede. Pero todavía no cierro el proyecto...

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